La producción porcina atraviesa uno de los escenarios más complejos de los últimos años. La volatilidad de los mercados, el incremento de los costes de producción y la presión sanitaria obligan a las explotaciones a tomar decisiones cada vez más estratégicas. En este contexto, Jesús Bollo Bernabé y Alfredo Romero Rodríguez, del Departamento de Marketing de MSD Animal Health, analizan en su estudio cómo la eficiencia productiva y la sanidad animal se han convertido en pilares fundamentales para garantizar la rentabilidad de las granjas porcinas.
Los autores explican que situaciones recientes, como la entrada de la Peste Porcina Africana (PPA) en España, han provocado una fuerte inestabilidad en el mercado, con importantes caídas del precio del cerdo y un aumento de la incertidumbre económica para productores y veterinarios. En este escenario, advierten de un error frecuente en épocas de crisis: reducir inversiones en sanidad animal para intentar disminuir costes a corto plazo.
Según recoge el informe, recortar en vacunación, tratamientos preventivos o reposición de reproductoras puede generar un empeoramiento sanitario que termina afectando directamente a la productividad y a la cuenta de resultados de la explotación. Los autores citan ejemplos concretos en los que la modificación de protocolos vacunales frente a enfermedades como circovirosis, neumonía enzoótica o ileítis provocó un aumento de problemas clínicos y pérdidas económicas.
Para tomar decisiones objetivas, el estudio destaca la importancia del ROI (Retorno sobre la Inversión), una herramienta que permite medir si una inversión realmente aporta beneficios económicos a la explotación.
ROI=Ganancias−InversionesInversionesROI = \frac{Ganancias - Inversiones}{Inversiones}ROI=InversionesGanancias−Inversiones
Tal y como señalan Bollo y Romero, cuanto mayor es el ROI, más rentable resulta la inversión desde el punto de vista económico. En el estudio se presenta un ejemplo práctico especialmente significativo: la aplicación de un tratamiento sanitario con un coste de 1,20 € por cerdo permitió mejorar el índice de conversión, reducir la mortalidad y aumentar la ganancia media diaria. El resultado fue un ROI de 3,2; es decir, por cada euro invertido se recuperaron 3,2 euros gracias a la mejora de los resultados productivos.
Los autores insisten en que las granjas más eficientes son también las más resistentes frente a las crisis del mercado. Una buena eficiencia productiva permite reducir pérdidas en periodos desfavorables y mejorar la rentabilidad cuando los precios son favorables. Por ello, consideran fundamental mantener todas aquellas prácticas e inversiones que hayan demostrado un retorno positivo, especialmente las relacionadas con la sanidad animal y la optimización de recursos.
Además, recuerdan que enfermedades como PRRS, pleuroneumonía, disentería o ileítis siguen teniendo un impacto económico muy importante en las explotaciones porcinas actuales. Optimizar la sanidad no solo reduce pérdidas, sino que permite producir de forma más competitiva y sostenible.
La conclusión del estudio es clara: medir, analizar y optimizar son claves para asegurar la viabilidad económica de las explotaciones porcinas.
La sanidad animal no es un gasto, es una herramienta esencial para proteger la rentabilidad de la granja.
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